OBSERVACIÓN LUNAR
EN EL OCTAVO DÍA
Fuentes
consultadas:
“DESCUBRIR LA LUNA”
Jean Lacroux y Christian Legrand.
LUNAR CHART
NATIONAL AERONAUTICS AND
SPACE ADMINISTRATION
NASA
FOTOGRAFÍAS
Ramón
Sobrino Muñoz
Equipo:
Telescopio refractor MEADE-ALTAIR, 152/760mm
Ocular
Hiperion 21mm
Ocular
Vixen LV 6mm + lente Barlow de 1,6x
ADVERTENCIA:
Tenga en cuenta el lector que los gráficos están posicionados con imagen
derecha y los comentarios se han hecho según la imagen invertida
horizontalmente que da el telescopio refractor.
VISTA
GENERAL A 36X DE NORTE A SUR
Ya queda al descubierto buena parte del Mare Frigoris y sin querer mis
ojos se fijan en el enorme circo Platón cuyas paredes del punto cardinal oeste
rozan el terminador. Muy cerca, hacia el este, y un poquito hacia el sur, el Valle Alpino, inmensa grieta o falla que
atraviesa la cordillera del mismo nombre. Siguiendo hacia el este destacan los
cráteres Aristóteles y Eudoxus (para ver idóneamente en la sexta noche) ya muy
iluminados por el Sol y a penas sin detalle o contraste, el primero más grande
deja descansar su pared norte sobre la llanura del Mare Frígoris.
En nuestro camino hacia el sur,
bajamos hasta el Mare Imbrium (Mar de las Lluvias) que ya expone 1/3 de su
superficie a la radiación solar mostrando toda la cordillera de los Apeninos y
el cráter Eratóstenes al final de ésta.
Muy bien definidos quedan los cráteres
Autolycus y Aristillus casi en la frontera entre el Mar de las Lluvias y el Mar
de la Serenidad, pero dominando como un perfecto anillo destaca el circo de
Arquímedes junto a los montes del mismo nombre situados al sur del cráter.

De inmediato y sin querer, uno repara en la enorme cordillera de los
Apeninos cuyo recorrido pone fin a una buena parte del Mar de las Lluvias y al
sur de esta cordillera encontramos el pequeño Mar del Vapor donde sin duda la
noche anterior y con más aumento hubiéramos observado las interesantes rimas:
Aridaeus, Hyginus y Triesneker. Pocos detalles podemos advertir en el centro
del satélite con el ocular de 21mm, por este motivo seguimos bajando hasta
llegar a la cola del pavo o Cauda Pavonis como la llamó el precursor del
telescopio Galileo Galilei en el año 1610. De mayor a menor y de norte a sur
los tres cráteres que componen esta cadena son: Ptolomeo, Alfonsus y Arzachel,
puedo apreciar las diferentes profundidades o altura de sus paredes cuyas
sombras son más pronunciadas en el más pequeño Arzachel.
Muy notable se aprecia el cráter Herschel al norte de Ptolomeo con
sombra hasta casi la mitad del pequeño círculo en cuyo centro se aprecia un
pequeño pico. Entre Alfonsus y Arzachel, hacia el oeste, destaca de forma
sobresaliente el pequeño cráter Alpetragius
muy profundo y con un gran pico central que proyecta su sombra hasta la
otra mitad del fondo.
Hacia el suroeste de la cola del pavo,
los rayos solares iluminan una pequeña parte del Mare Nubium, dicho de otra
manera “amanece en el Mar de la Nubes” y como si de una raya perfecta o corte
en la superficie se tratara, la formación Rupes Recta que alcanza los 110 km de
longitud por 2 ó 3 de ancho y unos 300
metros de altura proyecta su sombra hacia el cráter Birt. Éste último de 17 km
de diámetro está acompañado por Birt A que rompe su pared este, pero a tan poco
aumento es prácticamente imposible su observación.
Para terminar este recorrido general de la superficie lunar a bajo aumento cabe destacar algunos de los
cráteres más vistosos e imponentes del sur lunar, son: Tycho, Maginus, Clavius
y Orontius entre otros.
DETALLES
LUNARES A 200 AUMENTOS.
OCULAR
DE 6mm VIXEN LANTANUN + LENTE DE BARLOW DE 1,6x. en el mismo telescopio.
La imagen que ofrece el telescopio con esta combinación es impresionante
siendo posible observar incluso a 300 aumentos.
Como en la panorámica anterior, comenzamos por el norte con detalles de
Platón.

Es uno de los cráteres más
fotografiados por los aficionados lunares, quizás en busca de algunos de los
fenómenos transitorios que tienen lugar
en su interior o por su
singularidad. Es un cráter de 100 km de diámetro casi perfectamente circular y
una buena cantidad de cratercillos en su interior, su fondo oscuro contrasta
con el tono claro de las montañas que lo rodean. En el momento de la
observación, las sombras de sus paredes proyectadas contra el fondo son muy extensas y llegan casi hasta la mitad
del círculo. Como término medio sus paredes miden unos mil metros de
altura aunque algunas alcanzan de forma aislada los dos mil.
Observo la sombra de tres picos que se
extienden especialmente hacia el oeste
siendo el más largo el que se encuentra más al sur. También se aprecian
dos deformaciones en sus paredes una en el oeste y otra en el sureste. A pesar
de los cratercillos que Platón posee en
su interior no observo ninguno, es probable que se necesite más aumento o
quizás esperar al décimo día cuando los rayos solares caigan
perpendicularmente.
Hacia el este y sureste de Platón se extiende una vasta región muy
accidentada de valles y montañas, son los montes Alpes que albergan el más famoso valle lunar
que pueda observar el aficionado, el Valle Alpino de unos 200km de longitud más
parece un gran cañón que parte el macizo montañoso en dos.
Hacia el sureste entrando en el Mare Imbrium el cráter Cassini (Se
observa mejor en la sétima noche) resulta llamativo por dos cráteres que contiene repartidos en su
interior. Las paredes de Cassini a penas ofrecen algo de relieve, parecen
antiguas y desgastadas y por fuera al pie de la pared noroeste un pequeño cratercillo
de unos 5 km de diámetro.
Continuando la excursión hacia el sur llegamos hasta la costa norte del
Mare Imbrium, allí son varios los minúsculos cratercillos y montes aislados que
observo. Aparece la parte oriental de
los montes Tenerife con sus picos más elevados altamente iluminados por
el Sol mientras que sus valles quedan sumergidos en la sombra del terminador.
Tras los montes Tenerife, lo más destacado
sin duda es Mons Pico de 2400 metros de altura y 15 x
25 km de base. A unos 60 km al sur el pico Beta, lo veo similar al anterior
pero según los manuales de menor altura, 1500 m.
Hacia el este el cráter Piazzi Smyth que me parece muy profundo por la
intensidad de su sombra interior, está rodeado de diminutos cratercillos a
penas visibles y dos montículos casi invisibles situados equidistantes al noreste
y suroeste respectivamente y hacia el sureste el Mons Pitón de 2200 m de altura
y 25 Km en la base. Con telescopios más grandes es posible adivinar el pequeño
cráter de 800 m que deforma su cima.
Siguiendo mi recorrido hacia el sur por el borde del terminador, llegué
hasta Arquímedes, perfecto anillo amurallado de 95 km de diámetro con paredes
que en algunos casos alcanzan los 2000 m de altitud. Hacia el este lo acompañan
Autolycus y Aristillus, el primero más grande y con gran promontorio central
pero ya están muy iluminados siendo mejor noche
la del sétimo día para su observación.

Llego hasta los Apeninos, siempre impresiona observar esta majestuosa
cadena montañosa que alcanza casi los 1000 km de longitud por una anchura de
100 km. Varios son los picos de gran altura
que proyectan sus sombras hacia la cara oeste, tomo el mapa para reconocer
las cumbres más altas por su nombre; empezando de sur a norte, cerca del cráter Eratóstenes se encuentra
Ampère de 3000 m, y un poco más arriba, prácticamente de inmediato, Huygens de
5500 m es el más alto de todos y le sigue hacia el norte el monte Bradley de
4200 m muy cerca del cráter Conon en la pared este de la cordillera. Un pequeño
detalle a considerar entre tanto monte es sin duda la llanura Palus Putredinis o pantano de la putrefacción
que se encuentra entre la parte noroccidental de la cordillera y el circo anillado de Arquímedes, zona muy
alisada de forma casi cuadrada de 160 km
de lado con eyecciones de la formación de Arquímedes, yo no reparé en ellas. Sí reparé forzosamente
en el monte Hadley porque además de su altura, 4800 m, cerca de su base alunizó
el Apolo 15, una pequeña brecha conecta el pantano de la putrefacción con dicha
zona de alunizaje. Es cuanto menos conmovedor observar el punto en el que dos
humanos posaron sus pies en otro mundo. Reconozco haber sufrido escalofríos más
de una vez a pie de telescopio.

La punta sur que pone fin a los
montes Apeninos termina en el cráter
Eratóstenes de 55 km con un pico central algo deforme o derruido. Al
norte y al oeste varias colinas sinuosas dan “cobijo” al cráter. Hacia el
suroeste, no pude ver la cadena de
cratercillos de Stadius muy diminutos y
aún sumergidos en el terminador y mucho menos el famoso cráter Copérnico que se
ve mejor en el noveno día.
Seguidamente bajé hacia el sur unos 300 km por una línea imaginaria
paralela al terminador en busca de una pareja de pequeños cráteres gemelos
Gambart B y C de 12 km de diámetro, muy cerca de ellos, casi pegado hacia el oeste se encuentra el domo Gambart
de 13 km de diámetro y no más de 300 m de altura. Estos montículos llamados domos, son de difícil observación
por el escaso relieve que presentan, a 200 aumentos lo observé sin
dificultades.
Al continuar mi exploración hacia
el sur, el terminador ofrece las más variadas formas entre cráteres, montañas y
valles, prácticamente en toda la región sur no existen planicies que destacar
pero sí un gran número de importantes cráteres dignos de ser observados y
registrados.
Antes que nada reparé de nuevo en ese
gran desnivel del mar de las nubes llamado por muchos la espada lunar cuyo
nombre clásico es Rupes
Recta.
Al noreste la cola del pavo, tenía en mente buscar los cratercillos,
rimas y promontorios en Alphonsus y Arzachel, los encontré pero no con
facilidad, tuve que añadir una buena dosis de paciencia hasta hacerme con
ellos. Me gustó especialmente Arzachel pues son muchos los detalles que alberga
en su interior, dos rimas, promontorio central y varios cratercillos pequeños
siendo “A” el más grande situado al noreste del pico central.

Finalicé la sesión contemplando el famoso cráter Tycho de 85 km de
diámetro, al ser un cráter bastante joven de unos 100 millones de años aún se
conservan de forma radial las eyecciones de masa que cayeron repartidas por la
cara visible del satélite, estas irradiaciones se ven perfectamente en fase de
Luna llena. Al norte de Tycho el gran Maginus de 160 km de diámetro tiene a su alrededor paredes que
alcanzan los 4000 m de altitud cuyos bordes se encuentran muy dañados por
sucesivos impactos. Reparé en varios de sus pequeños cráteres y montañas que alberga
en su interior.
Orontius al este de Tycho, es un cráter
de aspecto muy antiguo de forma irregular que ha sufrido también los impactos
de numerosos asteroides.
Termino la crónica advirtiendo que la zona sur repleta de cráteres bien
merece una sesión en exclusiva.